miércoles, 21 de marzo de 2007

Detenido un argelino por un conato de agresión sexual

Las cuatro adolescentes que presuntamente fueron increpadas y tratadas de forma "lasciva" y "vejatoria" por un ciudadano de origen argelino en Rociana prestaron declaración en la vista preliminar que tuvo lugar ayer en los juzgados de La Palma del Condado.
El supuesto agresor, de unos 30 años, fue detenido el pasado domingo por agentes de la Guardia Civil como autor de un conato de agresión sexual a una de las menores. Los hechos se produjeron a las diez de la noche, cuando el presunto delincuente abordó a las cuatro adolescentes a la altura de la avenida Villarrasa.
Según indicaron diversos testigos presenciales, el hombre, tras propinar varios adjetivos salidos de tono a las adolescentes, dos de ellas de origen saharauis pero residentes desde hace años en el municipio, increpó de forma "lasciva" a una de las menores, acto por el que los vecinos reprobaron su actitud y les separaron a empujones del grupo de niñas, con edades comprendidas entre los 15 y los 17 años. Este hecho, que fue también ratificado por Andrés Pichardo, padre adoptivo de la menor saharaui a la que el argelino trató de agredir, derivó en una breve pero fuerte disputa dialéctica que desencadenó en un intercambio de golpes con uno de los vecinos que abortó el intento de "agresión sexual".
Tras la pelea, el agresor se marchó corriendo hasta alcanzar la calle el Carril de los Moriscos donde los agentes de la benemérita le pidieron que se identificara, mientras éste mantenía una actitud de sorpresa. No obstante y tras ser identificado por una de las menores, el supuesto agresor se resistió antes de ser detenido y esposado, en cuyo intento de fuga golpeó a uno de los agentes.
Al parecer, el súbdito argelino ya había tenido problemas esa misma noche con un comerciante que regenta una tienda de ultramarinos, a quien, "en actitud desafiante", le increpó para que le entregara pan y cerveza, comprometiéndose ha abonarle la cuenta al día siguiente. Tras la negativa del tendero y la inminente presencia de nuevos clientes, el inmigrante abandonó el comercio vociferando una ristra de insultos y tomando camino al bar Nuestra Señora del Socorro, que se ubica justo enfrente. Allí pidió dinero a dos ciudadanos que acababan de ganar un premio en una de las máquinas tragaperras del centro hostelero, ante la negativa de los premiados a ceder a las presiones monetarias del supuesto agresor, éste siguió a ambos unos 50 metros hasta que alcanzó el lugar donde se topó con las jóvenes y se sucedieron los supuestos hechos delictivos.


Fuente: Carlos López - Huelva Información (21 de Marzo, 2007)

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